Cuento 1
Mirar la luna
Una noche de verano sumamente calurosa, una noche de finales de julio, sali a tomar el aire fuera de la cabaña en la que me disponía a pasar una larga temporada. La noche era apacible y muy, muy hermosa,A mi alrededor, todo era quietud y en el aire flotaba un
no sé qué extraño y fascinante. El cielo estaba completamente despejado y a mí me pareció un océano Lleno de misterios. De pronto, sin saber por qué, me dieron unas ganas terribles de mirar la Luna. La busqué y la busqué con la mirada, pero nada. No se la veía por ningún
Lado. Me puse las gafas y nada: seguía sin verla. Me quité las gafas, Las limpié
cuidadosamente, me las volví a poner.. Nada. Entonces recordé que en algún lugar tenía guardado un potente telescopio portátil. Lo instalé y me pasé un largo rato mirando el cielo a través de su lente,pero la Luna no aparecía por ningún lado, Era imposible que la Luna estuviese tapada por las nubes. Nubes no había ni una. En cambio, estrellas, un montón. Pero la Luna no estaba. Me fijé en el almanaque. Era un día de luna Llena. Un día despejado de luna Llena. cómo podía ser que la Luna no estuviera? dónde se habría metido? En algún lugar
tenía que estar. Tal vez aparecería más tarde. Decidí armarme de paciencia
y esperar. Esperé con ganas. Esperé con impaciencia. Esperé con curiosidad. Esperé
con ansias. Esperé con entusiasmo. Esperé y esperé. Cuando me cansé de esperar, miré al cielo y nada. La Luna seguía sin aparecer. Una vez que pude sobreponerme a mi decepción, me serví un café y me lo bebí lentamente. Cuando lo terminé de tomar, la Luna seguía sin aparecer Me serví otro café. Cuando lo terminé de tomar, ya me había tomado dos
cafés. Pero de la Luna, seguía sin tener ninguna noticia, Después del décimo
café, la Luna no había aparecido y a mí se me había terminado el café.
Paciencia, por suerte, todavía tenía.
Este cuento deja una reflexión sobre la paciencia y la aceptación de lo desconocido. A veces, nos obsesionamos buscando respuestas o resultados inmediatos y, ante la frustración, intentamos con insistencia una y otra vez, olvidando que no siempre todo está en nuestro control. La Luna, en este caso, representa aquello que deseamos ver o entender, pero que a veces simplemente no se manifiesta como esperamos.
La moraleja:
"Hay cosas que, por más esfuerzo que pongamos en encontrarlas o entenderlas, solo aparecerán cuando sea su momento. A veces, lo mejor que podemos hacer es aprender a esperar sin frustrarnos."
"En ocasiones, debemos aceptar que no todo tiene explicación y que algunos misterios de la vida no están destinados a ser resueltos de inmediato."
reflexión
1. ¿Por qué crees que el protagonista se obsesionó tanto con encontrar la Luna? ¿Te ha pasado alguna vez algo similar?
2. ¿Qué crees que representa la Luna en este cuento? ¿Podría simbolizar algo que tú mismo has buscado en algún momento?
3. ¿Qué mensaje transmite el hecho de que el protagonista decida esperar pacientemente, incluso cuando no obtiene el resultado que espera?
4. ¿Qué hubieras hecho tú en la situación del protagonista? ¿Crees que hubieras esperado tanto tiempo?
5. ¿Qué importancia tiene la paciencia en este relato? ¿Crees que es algo que podemos aplicar en nuestra vida diaria?

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